lunes, 14 de septiembre de 2009

Texto para la profundización y trabajo grupal - Semana 1





1ª Semana
El seguimiento de Jesús en los evangelios sinópticos




La temática del seguimiento, con su peculiar terminología, aparece en los evangelios de Marcos (Mc), Mateo (Mt) y Lucas (Lc) (llamados también sinópticos) como un tema fundamental. En ellos, este tema está íntimamente unido con la llamada, la vocación y el discipulado.
Al comienzo de cada uno de estos evangelios, Jesús toma la iniciativa llamando a hombres sumergidos en su trabajo (remiendo de redes, preparación de barcas, pesca, cobro de impuestos, entre otros oficios). El lago de Genesaret o Mar de Galilea es fuente de trabajo para todos ellos y sus familias. De esos trabajadores saca Jesús a sus discípulos. Luego de un largo período de permanencia con él, Jesús los envía por Galilea para que le ayuden en la misión de anunciar el Reino de Dios. Después, mientras va de camino hacia Jerusalén, encuentra a otros a quienes llama al seguimiento y se dedica expresamente a la formación de sus discípulos.
El discipulado, según los evangelios, inicia así: Un desconocido entra en la vida diaria de personas ocupadas en su trabajo y las llama personalmente. Ellas dejan la seguridad de su pasado para un futuro que todavía tienen que descubrir. Una cosa es cierta para ellas: todavía no saben bien quién es el que las llama, pero su presencia atrae su atención y su palabra las convence. Poco a poco adherirán también a su proyecto.


1. Las primeras narraciones sinópticas de la vocación al seguimiento

En los sinópticos, al comienzo del seguimiento, hay siempre una llamada, expresada por un imperativo y a menudo acompañada por una promesa, seguida de una respuesta de parte de quien ha sido llamado. Comenzaremos abordando el evangelio de Marcos (1,14-20) por ser el más antiguo y más cercano a los hechos. Luego, proseguiremos con los otros dos.


Vocación al seguimiento según San Marcos

En Mc 1,14-15 Jesús comienza en Galilea su vida pública, su ministerio con una proclamación solemne: “Se ha cumplido el plazo, ya llega (está cerca) el Reino de Dios: conviértanse y crean en la Buena Noticia”.
El mensaje está compuesto por dos declaraciones: la primera, “conviértanse”; y la segunda, “crean en la Buena Noticia”. Estos imperativos éticos, en cuanto que exigen en los oyentes un cambio de mentalidad y de actitudes, están estrechamente vinculados con los textos que siguen (Mc 1,16-20).
Mc narra inmediatamente la vocación de los primeros cuatro discípulos, pescadores y marginados en forma paralela y complementaria. El seguimiento de estos constituye un modo concreto de conversión y de fe. El abandono de su pasado implica la conversión, y el seguimiento exige la fe en la Buena Noticia. Convertirse y creer en el evangelio tienen que ver directamente con la aceptación de la persona de Cristo, mensajero del Padre.
Esta narración describe la primera vocación, seguida por una promesa, que constituye el proyecto y la línea de trabajo de la misión de Jesús. La promesa es: “y los haré pescadores de hombres”, y es seguida por las respuestas de los llamados: “y enseguida, dejando las redes, lo siguieron”, “y, dejando a su padre Zebedeo en la barca con los empleados, fueron tras él” (1,17-20).
Las palabras de Jesús constituyen una invitación dirigida a los destinatarios para que orienten su vida en vista del Reino que se está acercando. La orden exige un cambio de rumbo, una reorientación de la vida personal: dejarlo todo para seguir a Jesús. Al mismo tiempo es un estímulo para iniciar un camino que exige confianza y comunión profunda con él, camino que se llevará a cabo sólo con el seguimiento.
Con las palabras “Vengan detrás de mí”, Jesús recuerda a los llamados que él va a ser el único punto de referencia en su camino, porque él irá adelante .
Ir detrás de él significa vivir en comunión con él, reconocerlo como Maestro y Guía que se compromete con ellos para siempre. Aceptar lo que él enseña, asumir lo que él ordena y establecer con él una nueva y definitiva relación personal de quien acoge el Reino que, en Jesús, se está acercando. La invitación constituye el inicio de una propuesta de camino formativo hecho de cambios de mentalidad y adhesión de fe en la Buena Noticia que se prolongará durante toda la narración. Ir tras él, seguirle, se transformará en un pertenecerle cada vez más exclusivo (ser de Cristo, ser cristiano).

 “Los llamó” (Mc 1,20). El verbo llamar tiene en Mc una característica vocacional y hace de la llamada un don gratuito.

 “Lo siguieron” (Mc 1,18), “fueron tras él”, “caminaron detrás de él” (Mc 1,20). Los interpelados demuestran haber sido alcanzados por la palabra y el poder de Jesús y haber aceptado las exigencias de su vocación y manifiestan al mismo tiempo disponibilidad para llevarlas a cabo.


Esto trae sus consecuencias:

 Dejarlo todo constituye la aplicación concreta del “Conviértanse” inicial (cf. 1,15). Dejar el trabajo y la familia se traduce en dejar las propias raíces culturales, el pasado al cual se está, a menudo, vinculados; dejar toda seguridad y lanzarse hacia un futuro desconocido, confiando sólo en la persona que está allí delante y reta con su llamada. Los llamados dejan lo que tienen porque encuentran en Jesús un maestro y un formador. Su “dejarlo todo” es abrazar la libertad completa de seguir a Jesús. Para ellos, “seguir” exige un camino de obediencia y fidelidad. Esta es la cuota de sacrificio que deben pagar para llegar a ser “pescadores de hombres”.

 Seguir a Jesús implica la concreción de la fe en la Buena Noticia que se traduce con “crean en la Buena Noticia” (cf. 1,15). La narración de Mc acentúa más esta segunda perspectiva que la primera. Desprendimiento de todo y seguimiento, sacrificio y libertad, renuncia y acogida, estrechamente unidos entre sí, constituyen el inicio de todo camino de seguimiento de Jesús. La respuesta de los primeros cuatro llamados representa el primer paso en el cambio de mentalidad, en la conversión y en el camino de fe.


Vocación al seguimiento según San Mateo

Mt 4,17 constituye el preámbulo a las llamadas y describe el anuncio inicial de Jesús, como en el caso de Mc 1,14-15; pero, a diferencia de éste, pone primero la exigencia de la conversión, seguida por el anuncio que la fundamenta: “pues se está acercando el Reino de los cielos”.
La llamada de los cuatro discípulos (Mt 4,18-22) a través del imperativo: “Vengan detrás de mí” o, según la expresión, “y los llamó” (4,21) resulta ser también, para Mateo, la consecuencia de la presencia y de la predicación de Jesús.
El abandono del pasado es el primer paso para la concretización de la conversión. El seguimiento de Jesús constituye el segundo paso.
La vocación, al igual que en Mc, es reforzada por una promesa: “los haré pescadores de hombres”, que constituye el proyecto, el programa y la línea de trabajo de la misión de Jesús.
Cierran ambas narraciones las respuestas positivas de los llamados, marcadas por la inmediatez de la decisión: “ellos en seguida, dejando las redes, lo siguieron” y “ellos en seguida, dejando la barca y a su padre, lo siguieron”.



Vocación al seguimiento según San Lucas

El contexto en el cual Lc ubica la llamada de los primeros discípulos es diferente respecto a Mc y Mt, según lo encontramos en el capítulo 5,1-11: Jesús ya conoce a Simón y ha estado predicando en Galilea (Lc 4).
El texto presenta una relación personal entre Jesús y Simón. Jesús se vale de su amistad para pedirle la barca y predicar a la gente (Lc 5,1-3); revela su potestad a Simón y a sus compañeros en la pesca milagrosa (Lc 5,4-9); Santiago y Juan eran socios de Simón en la pesca (Lc 5,10). Así, sus versículos iniciales (1-7) ofrecen una larga introducción al pasaje de la llamada para, luego, presentar el texto central. En éste, la narración describe la vocación de Simón y de sus compañeros, precedida por un imperativo dirigido a él. Este imperativo es una prohibición que, al mismo tiempo, es una palabra de aliento, una invitación a la confianza: “No tengas miedo”. A continuación, viene una promesa que constituye el proyecto y la línea de trabajo de la misión de Jesús: “desde ahora serás pescador de hombres”.
La invitación a no temer (confiar) y el proyecto de la misión, si bien han sido dirigidos directamente a Simón, no excluyen a sus compañeros. Así lo entienden ellos al dar su respuesta positiva, “dejando las barcas en la orilla, abandonándolo todo lo siguieron”.
En esta narración, que constituye un solo pasaje, los términos fundamentales que describen el seguimiento abarcan verbos y construcciones sinónimas:

 “No temas: desde ahora serás pescador de hombres”. Aunque falta el primer imperativo, común en Mc y en Mt, sin embargo con el imperativo presente “No temas”, Jesús pide a Simón y sus compañeros que dejen de tener miedo. Es una orden que pide confianza, no obstante encontrarse ante la presencia de lo divino expresado en el milagro de la pesca. El imperativo presente acompaña el ejercicio futuro de la misión confiada.

 “Lo siguieron” (Lc 5,11. Cf. Mc 1,18 y Mt 4,20-22). Es la respuesta de los discípulos.



2. Otras narraciones sinópticas de la vocación al seguimiento


Los sinópticos proponen otra llamada que abre los horizontes a la realidad del mundo marginado: publicanos / recaudadores de impuestos y pecadores (Mc 2,13-17; Mt 9,9-17; Lc 5,27-32). Tomemos nuevamente como punto de referencia el evangelio de Mc 2,13-17.
Este relato ha sido agrupado junto a otros textos con finalidad catequística, en el contexto de las llamadas “Controversias de Galilea”. Éstas presentan a Jesús en unas confrontaciones con algunos enemigos (escribas, fariseos, herodianos) . El pasaje referido, compuesto igualmente de tres momentos, comprende la predicación de Jesús (2,13), la llamada a Leví (2,14) y el banquete de Jesús con los discípulos y los pecadores (2,15-17).
La llamada de Leví resulta ser todavía la consecuencia de la presencia de Jesús y de su predicación (cf. 1,15). La respuesta de Leví reviste la inmediatez de las respuestas anteriores (1,18.20). La primera parte es dolorosa, de desprendimiento, seguida de la disponibilidad, y está marcada por el verbo “levantar (se)”: “levantándose”. El levantarse de Leví indica el comienzo de su conversión, de su cambio de mentalidad. La segunda parte, expresada por la frase “lo siguió”, describe el seguimiento, la concreción de la fe (cf. 1,18).
En la narración, los términos fundamentales que delinean el seguimiento comprenden verbos y expresiones que están relacionadas con la predicación inicial de Jesús (1,14-15) y la llamada de los primeros discípulos (1,16-20):

 “Sígueme” (Mc 2,14) manifiesta el poder de Jesús, quien invita a Leví a dejar su profesión (ésta implica una situación de pecado y de injusticia) y a emprender un seguimiento continuo. El texto constituye la concreción de la predicación inicial de Jesús en 1,15: “conviértanse y crean en el evangelio”.

 “Lo siguió” (Mc 2,14): Era necesario que Leví asumiera la liberación de todas las ataduras para seguir a Jesús.

 La afirmación solemne de Jesús: “No he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores” (Mc 2,17) constituye la clave de interpretación del pasaje. Al mismo tiempo, él quiere extender el alcance de su misión a todas las personas que, con Leví, entraron en comunión con él.


El verbo “llamar” se encuentra ya en 1,20, y señala la vocación de los primeros discípulos. Su uso en este contexto indica que también los pecadores y marginados por la sociedad de los puros (fariseos, escribas, entre otros) pueden volverse discípulos de Jesús. Con este discurso Jesús manifiesta públicamente la conciencia de su misión, declarándose solidario con todos los pecadores y los necesitados de perdón. Se une más concretamente a ellos especificando la actitud de solidaridad asumida en su bautismo (cf. 1,9). Asimismo, Mc hace notar que la llamada de Leví acontece en un contexto de comunión con Jesús y la comunidad de sus discípulos.
Esta afirmación solemne de Jesús pone en evidencia la gratuidad divina de toda llamada y al mismo tiempo sugiere el compromiso que los discípulos asumen en la continuidad de este proyecto de “pescar hombres” .



3. Otras llamadas

El verbo “seguir” se repite otras veces en los sinópticos con un final diferente. Por ejemplo, el texto del joven rico presenta un caso concreto de llamada frustrada (Mc 10,17-31; Mt 19,16-22; Lc 18,18-23). También hay otros episodios narrados por Mt 8,18-22 y Lc 9,57-60, que describen las condiciones impuestas por Jesús a quienes lo quieren seguir. Acerquémonos un poco más a estos textos:

 Mientras Jesús va de camino hacia Jerusalén un escriba le manifiesta la voluntad de seguirlo como discípulo: “Te seguiré”.

 Pero Jesús, toma la iniciativa y pone implícitamente las condiciones: “Las zorras tienen sus madrigueras y las aves de los cielos sus nidos, pero el Hijo del hombre no tiene dónde descansar la cabeza”. Con esta sentencia Jesús declara su estado de pobre y de itinerante (Mt 8,20; Lc 9,58) y aclara cuál debe ser la intención del discípulo al ponerse en su seguimiento. El texto, que no tiene respuesta, deja abierta la decisión para el que quiera seguir a Jesús, sobre todo, el lector. Es una propuesta abierta con una condición precisa.

 “Otro de sus discípulos le dijo: Señor, permíteme primero ir a sepultar mi padre”. Jesús le contesta “Sígueme”.

 Finalmente, Lc 9,61-62 ofrece el caso de alguien que manifiesta la voluntad de seguir a Jesús: “Le dijo otro: te seguiré, maestro. Primero permíteme ir a despedirme de los de mi familia”. El futuro “te seguiré” expresa la intención de un seguimiento indefinido de parte del interlocutor. Jesús, tomando la iniciativa, pone las condiciones, que deben ser asumidas por todos los lectores: “dijo Jesús: Nadie que pone su mano en el arado y mira hacia atrás, es apto para el reino de Dios”. Implícitamente, Jesús invita al discípulo a no mirar hacia atrás para tener la total libertad de seguir.



4. Sentido y finalidad del discipulado de Jesús

Jesús llamó a sus discípulos no para darles una formación profesional. Jesús no quería hacer de sus discípulos unos profesionales de la Ley y de las interpretaciones de la Tradición de los Antiguos, sino que los llamó para que se asociaran a su obra de predicación del Reino de Dios, que traía la salvación definitiva a los hombres.
A los primeros discípulos Jesús les dice: “Vengan detrás de mí y los haré pescadores de hombres” (Mc 1,17; Mt 4,19). La llamada no fue exclusivamente para un aprendizaje, sino para una experiencia y una misión concreta, en la cual la promesa “los haré pescadores de hombres” es un don que Jesús hizo a los convocados y un compromiso que él asumió con ellos. El futuro “haré” indica que Jesús logrará su finalidad, pero para esto necesita la respuesta constante de los llamados.
Particularmente significativa es la primera misión de los apóstoles, según la narración de Mt 9,35. En ella se dice que Jesús: “recorría todas las ciudades y las aldeas, enseñando en las sinagogas y predicando el evangelio del Reino y curando toda enfermedad y toda dolencia”. Luego en Mt 10,1-15 Jesús envió a sus apóstoles en misión, otorgándoles sus poderes de hacer milagros para expulsar a los demonios y obrar curaciones como señal de la inminente llegada del Reino de Dios. Al mismo tiempo ellos reciben la orden de anunciar el evangelio. Esto es lo que hizo Jesús, como afirma Mt 9,35: predicó, enseñó y curó (cf. también Mc 3,20-6,6).


Para la animación grupal



Resumen: Comienzos del discipulado

El discipulado, según los evangelios, inicia así: Un desconocido entra en la vida diaria de personas ocupadas en su trabajo y las llama personalmente. Ellas dejan la seguridad de su pasado para un futuro que todavía tienen que descubrir. Una cosa es cierta para ellas: todavía no saben bien quién es el que las llama, pero su presencia atrae su atención y su palabra las convence. Poco a poco adherirán también a su proyecto.

 Dejarlo todo: es la forma concreta de aceptar la invitación de Jesús a la conversión
 Seguir a Jesús – ir detrás de él: significa vivir en comunión con Jesús, reconocerlo como Maestro y Guía, acogiendo de forma personal la propuesta del Reino, dejando las propias raíces, toda seguridad y lanzarse hacia un futuro desconocido. Exige confianza plena en él, que llama.
 La llamada se realiza en una experiencia y una misión concreta; es un don que Jesús hace a los convocados y un compromiso que asume con ellos. Pero para esto necesita la respuesta constante de los llamados.


Pensar la propia vida

 ¿Cuál es tu situación personal de vida? ¿Cómo te encuentra Jesús?
 ¿Qué invitación personal te dirige?
 ¿Cómo respondes?


Pensar la comunidad

 ¿Qué está viviendo tu comunidad, hoy?
 ¿Qué llamada le está haciendo Jesús a la comunidad, a través de estos textos?
 ¿Cuál es la respuesta que vamos a dar, como comunidad?

Orar la vida

Jesús, tu elección llega por caminos insospechados.
Nos llamas a través de otras personas.
Nos llamas sobre todo por medio de los pobres,
los ciegos, los inválidos;
los que no tienen pan, los que no tienen luz,
los que no pueden levantarse y andar.
Te doy gracias porque me has llamado y me has elegido
para ser acompañante de otras personas
en su caminar hacia Ti.
¿Sabré corresponder a tu confianza?
Envía tu lluvia y tu sol sobre el desierto de mi tierra
para que produzca flores y frutos de vida.
Agarra mi mano con tu mano
para que juntos agarremos muchas manos
y alcemos muchas vidas hacia las alturas.
Gracias, porque me has llamado y me has elegido.

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